LA ALTURA Y SUS MALES: PREVENCIÓN, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO


Nuestros columnistas internacionales, Nick Dillon y Tim Berrow, nos aportan con una muy interesante nota, de lectura obligada para quienes suelen correr en altura o realizar montañismo. La idea es no subestimar los males de altura y saber reaccionar a tiempo, por ti o tus compañeros.
 
Por Nick Dillon* y Tim Berrow**
 
Vamos a ser honestos: el Mal Agudo de Montaña (MAM), llamado coloquialmente mal de altura, mal de páramo, soroche o puna, no va ser un problema para la gran mayoría de los corredores, esos que cada día disfrutan en sus parques y calles locales, y se divierten en carreras de nivel principiante. En realidad, hay solo un puñado de carreras para competir donde la altitud se considera un problema médico grave, y todas éstas solo serían opción para un corredor con gran experiencia.
 
Sin embargo, cada vez más entusiastas del aire libre están accediendo a condiciones extremas de altitud. Esto suele ser en caminatas guiadas de varios días -de carácter no técnico-, donde no se requieren habilidades de escalador, y permiten que cualquier persona promedio tenga acceso a picos cercanos a los 7.000 metros de altitud. De hecho, a dos de las Siete Cumbres (las montañas más altas de cada uno de los siete continentes), Aconcagua y Kilimanjaro, se puede llegar por medios no técnicos.
 
La montaña más alta de Chile -y segunda más alto del hemisferio occidental-, es el Ojos del Salado. Sitúa su cumbre a los 6.961 metros, e incluso ha sido parcialmente ascendido con vehículos, aunque no aconsejaríamos llevar tu coche familiar hasta allí... Y a pesar de que es algo muy positivo que aumente la accesibilidad a estas “bellezas de altura”, y que un público más amplio pueda experimentar este estado, también hay un lado más oscuro. El que la dificultad técnica de un ascenso haya sido minimizada, no significa que todos los demás aspectos involucrados en la alta montaña se hayan reducido en la misma medida. El ejemplo mejor documentado es el Kilimanjaro, que se sitúa a 5.895msnm y atrae a alrededor de 25.000 excursionistas cada año a sus diversas rutas no técnicas. De estos individuos, se reportan unos 10 muertos por temporada y tienen lugar hasta 1.000 evacuaciones al año, sobre todo debido al mal agudo de montaña, siendo una de las montañas más mortales del mundo.
 
Múltiples estudios han examinado el mal de altura en varias de estas cumbres de fácil acceso, incluyendo Kilimanjaro y Aconcagua. En general, estos estudios muestran la misma cifra de alrededor del 50% de incidencias de mal de altura en todos los excursionistas, independiente de la edad, el origen étnico o la condición física. Equivale a que dos amigos lancen una moneda para ver quién será el que sufra los síntomas relacionados con la altura. Como describiremos más adelante, esto no significa que tengas que dejar de excursionar en altura pero, como ocurre con otras condiciones extremas, el reconocimiento temprano y la correcta gestión te ahorrará el malestar, haciendo que tus objetivos sean más alcanzables. Y, en circunstancias más extremas, incluso se salvarán vidas...
 
¿Qué causa el mal de altura?
 
La respuesta más honesta es que en realidad no sabemos qué es lo que lo causa, desde el punto de vista fisiológico. Pero, existen buenas teorías que parecen ser correctas en cuanto a lo que vemos tanto clínica como biológicamente.
 
La altitud parece afectar clínicamente a dos áreas principales del cuerpo: cerebro y pulmones. Y creemos que la causa básica es el cambio en la presión de los gases en el aire cuanto más se asciende. Para cada aumento de 1.000 metros hay una caída del 10% en la presión. La presión atmosférica y nuestra capacidad para absorber el oxígeno están directamente relacionadas, con lo que una caída del 10% en la presión significa una disminución comparable en la disponibilidad de oxígeno. Nuestros cuerpos son máquinas robustas y tenemos mecanismos incorporados para hacer frente a una cierta variación de oxígeno y la presión.
 
• Gran altitud: 8.000-12.000 pies (2.438-3.658 metros)
• Muy gran altitud: 12.000-18.000 pies (3.658-5.487 metros)
• Altitud Extrema: 18.000+ pies (5.500+ metros)
 
Hasta aproximadamente los 2.500 metros, se tiene una presión similar a la de una cabina de un avión comercial. Los efectos de la altitud se limitan a una reducción en el rendimiento debido a la disminución de los niveles de oxígeno en la atmósfera. Si entrenas a nivel del mar y luego decides correr un 10K a 2.000 metros sin aclimatación, no esperes romper registros... Sin embargo, a menos que seas un atleta elite y funciones a máxima potencia, habrá poca diferencia real en el funcionamiento dentro de los 1.000 metros de altitud desde tu habitual lugar de entrenamiento; para el caminante normal o escalador estas altitudes son bien toleradas.
 
A medida que ascendemos a alturas entre 2.500 y 3.500 metros entramos en un espacio conocido como la zona de gran altitud. En este punto, la atmósfera es 30% más ligera y empezamos a notar incrementar sus efectos sobre el medio y nuestro cuerpo. Ambientalmente, debido a que la luz solar pasa a través de una atmósfera más ligera, aumenta la cantidad de exposición ultravioleta y el sol te quemará mucho más rápido que a nivel del mar. La temperatura también se reduce en más o menos 10°C por cada 1.000 metros de ascenso, lo que se nota mucho, sobre todo en la noche.
Fisiológicamente, el cuerpo comienza a sentir el esfuerzo y ya no puede compensarse inmediatamente, por la falta de oxígeno y la disminución de la presión atmosférica. Al ascender por encima de los 3.000 metros es casi seguro que estarás sin aliento al hacer tareas normales, como subir escaleras o hacer una caminata simple.
 
Puedes experimentar dolor de cabeza por la altitud, especialmente en la primera noche, que es un dolor sordo y punzante similar a estar deshidratado. Se postula que esto se debe al aumento del flujo sanguíneo al cerebro en respuesta a bajos niveles de oxígeno, lo que resulta en una inflamación y es una señal de que tu cuerpo está sintiendo el cambio. Las personas a menudo comienzan a sufrir trastornos del sueño debido en parte al aumento de la micción y también, posiblemente, a la aparición de irregularidades respiratorias. Estas irregularidades se llaman “episodios de respiración periódica”, y se manifiestan como un cese repentino de la respiración durante un período prolongado (hasta un minuto). Esto es seguido por un retorno de la respiración pero a un ritmo rápido, en un número limitado de respiraciones antes de detenerse de nuevo. Aunque ciertamente es alarmante cuando se vive por primera vez, es muy común y no hay razón para una preocupación importante, menos si el individuo es sano.
 
También se pueden experimentar problemas estomacales, como la pérdida de apetito y heces blandas. Una combinación de estos cambios leves presentes en la altura se conocen como MAM o Mal Agudo de Montaña y es la forma moderada de las enfermedades relacionadas con la altitud. Como veremos más adelante, nuestro cuerpo puede aclimatarse a esta zona en cuestión de días, sin embargo, es importante mantener el descanso y la hidratación durante las primeras 48 horas.
 
A medida que se asciende entre los 3.500 y 5.500 metros entramos en la denominada zona de muy gran altitud. A esta altura es donde vemos los aspectos más peligrosos de la exposición a grandes altitudes. A la continuación del aumento de la exposición UV, falta de aliento, micción y perturbaciones de sueño, se agregan dos grandes asesinos: ECA y EPA.
 
El Edema Cerebral de Altitud
 
ECA significa Edema Cerebral de Altitud y resulta de un aumento de la presión en el cerebro debido a la fuga de líquido de los vasos sanguíneos. No se sabe exactamente por qué sucede esto, pero una teoría ampliamente reconocida dice que los niveles bajos de oxígeno provocan la liberación de sustancias químicas que dañan las paredes de los vasos. Esto se combina con el aumento del flujo sanguíneo que se ha mencionado anteriormente para crear tuberías con fugas y una acumulación de presión en la cabeza. Algunos teorizan que el ECA es en realidad una progresión de las más leves MAM mencionados anteriormente. Sin embargo, hasta el momento no hay evidencia definitiva sobre esto.
 
El ECA es una condición potencialmente mortal en cuestión de horas, si no se reconoce y es tratado desde el principio de los síntomas. Signos clave son el dolor de cabeza cada vez más severo, vómitos, cambios en la personalidad, disminución del conocimiento y la falta de coordinación (ataxia). Muchos de estos síntomas pueden ser graduales, por lo que es importante mantener supervisión de sus cordadas o compañeros de carrera. De esta manera, la reacción será oportuna. Más adelante hablaremos sobre los tratamientos adecuados, pero es importante reconocer estos síntomas como posibles amenazas mortales y el individuo tendrá que ser llevado inmediatamente a una altitud más baja.
 
El Edema Pulmonar de Altitud
 
EPA es la abreviatura para Edema Pulmonar de Altitud, que es una acumulación de líquido en los pulmones que puede ocurrir rápidamente o durante unos días, y que reduce la cantidad de oxígeno que llega a la sangre. Una vez más, nuestra comprensión de esta enfermedad se basa en teorías, la mayoría de las cuales se enfoca en una falta de oxígeno que causa constricción de los vasos sanguíneos de los pulmones. Esto crea dos problemas: el primero es que menos sangre está siendo expuesta al aire y oxigenándose. El segundo es que por el tamaño más pequeño de los vasos sanguíneos aumenta la presión del fluido dentro de ellos. Esto hace que el líquido se cuele desde los vasos sanguíneos a los sacos de aire de los pulmones y efectivamente el individuo se ahoga. Algunos también sugieren que -al igual que con ECA-, niveles bajos de oxígeno hacen que el cuerpo produzca sustancias químicas que producen filtraciones en los vasos sanguíneos.
 
La señal clave temprana del EPA es un aumento de la disnea, más allá de lo que es normal para esa persona. Por ejemplo, una persona en buena forma física que ahora se esfuerza en la parte trasera del grupo, o que está sufriendo más que al principio del día. Signos posteriores serán un ruido enfermizo de pecho en la respiración, tos y -si es grave-, esputo espumoso de color rosa. De nuevo, esto es una condición que amenaza la vida y la persona requiere ayuda inmediata y descenso.
 
Es importante darse cuenta de que tanto ECA como EPA pueden ocurrir y ocurren juntos, al mismo tiempo, en cuyo caso el individuo será incapaz de ayudarse a sí mismo y requieren asistencia rápida.
Ahora bien, una vez que se traspase la barrera de los 5.500 metros se entra en lo que se llama Altitud Extrema y que está más allá del punto en el que nuestro cuerpo puede adaptarse de forma permanente. Sin preparación y experiencia adecuada hay una probabilidad muy alta de que se sufra EPA o ECA grave. Esta zona, además, está más allá del apoyo normal de evacuación en helicóptero y está expuesta a sistemas climáticos impredecibles y extremos, lo que significa que una rápida evacuación puede ser imposible o requerirá asistencia externa compleja. Como muchas cumbres no técnicas se encuentras en esta zona, a no ser que se tenga experiencia se aconseja que se intenten con guías profesionales y organizaciones que aseguren la correcta aclimatación y apoyo médico.
 
Tratamiento
 
Una vez diagnosticado, el tratamiento definitivo para el mal de altura grave es, en esencia, muy simple. Primero, dejar de ascender inmediatamente y segundo, bajar la altitud del paciente por lo menos 300 metros lo más rápido posible. Sin embargo, como con la mayoría de las cosas que parecen fáciles en teoría, estas soluciones en la práctica pueden resultar difíciles, ya sea por a la condición física del paciente, problemas geográficos que limitan el ritmo de descenso y por aspectos climáticos.
 
En respuesta al peor de los casos, en que un paciente no pueda descender inmediatamente, se desarrolló un artefacto que se debiera considerar en el equipo. Se llama bolsa de Gamow y es un gran tubo de aire semi-hermético que puede contener a una o dos personas en su interior y puede ser bombeado manualmente mediante una bomba de pie externo, con el fin de aumentar la presión en su interior reduciendo efectivamente los efectos de la altitud. Esto puede ser utilizado para aliviar cualquiera de los síntomas y permitir a un paciente ser lo suficientemente móvil para descender por su propia cuenta o iniciar el tratamiento a la espera de evacuación. A medida que las bolsas de Gamow son más ligeras, compactas y fáciles de transportar, se pueden encontrar en la mayoría de los campamentos base de alta montaña.
 
Farmacológicamente existe un gran debate sobre las opciones y, aunque ciertos medicamentos han sido ampliamente aceptados, aún se carece de evidencia definitiva para la mayoría. Tal es el caso de los más utilizados en relación con la altura y sus síntomas, como Paracetamol, Acetazolamida, Dexametasona y Nifedipina (consulta con tu médico antes de consumirlos).
 
Tips: algunas alturas notables
 
Monte Everest: 8.848 msnm
Aconcagua: 6.961 msnm
Ojos del Salado: 6.893 msnm
Denali: 6.194 msnm
Kilimanjaro: 5.895 msnm
Campamento Base en Everest: 5.364 msnm
La Ultra The High: 5.359 msnm
 
 
*Nick Dillon (Dip Para, BscEc, PgDip ACP, CC-P, FP-C, EMT-P)
Nick es profesor asociado de Medicina a distancia en la Universidad Robert Gordon de Aberdeen, Escocia, y es paramédico en vuelo especializado en Cuidado Crítico. Tiene 10 años de experiencia en el apoyo a personas que trabajan en zonas remotas y ambientes extremos en todo el mundo. Ha competido en varias maratones de montaña y senderos de la Serie Ultra-Races, y tiene planificado completar su primera carrera de 100K el próximo año.
 
**Tim Berrow (RODP)
Tim trabaja en el Reino Unido en un Departamento de Prácticas Operativas, y también dirige una exitosa empresa que se especializa en la formación de personal experto para aquellas organizaciones que realizan trabajos en zonas remotas del planeta. Tim tiene una gran experiencia apoyando a personalidades de medios de comunicación que conforman equipos para la realización de documentales, en distintos países, lo que lo ha llevado a trabajar en los lugares más aislados del planeta. Tim está a la espera de completar su primera carrera de ultra este año.
 



   



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