EL TRAIL RUNNING Y LA SEGURIDAD DE LOS CORREDORES


A nadie que pertenezca al mundo del trail en Chile dejó indiferente la muerte del corredor mexicano Arturo Martínez, en la última edición de Ultra Fiord, que se corrió el fin de semana del 16 y 17 de abril. Corredores, productores, medios de comunicación, amigos y familiares se han manifestado, en distintas plataformas online, sobre este hecho, escribiendo desde el corazón, desde la lógica, la cercanía, la distancia o su vereda particular; fijando posturas, buscando culpables, postulando teorías. Acá nuestra opinión.
 
Por Raúl Trujillo Gittermann, Editor de Revista PuroFondo
 
Lo concreto es que nadie devolverá a Arturo a los cerros que, seguramente, tanto amaba correr. Su familia y amigos no se tranquilizarán con lo que uno u otro piense. Arturo se les fue, y esa tajante verdad los va a llenar de dolor por varios kilómetros de su vida, tal vez por siempre, o hasta que el alma se apacigüe y encuentre, al menos, la calma.
 
Por eso no es lo único concreto. Otra de las certezas es que algo debe cambiar. Desde lejos cuesta meterse en la minucia de lo absoluto; es difícil tener certezas sobre quién es el culpable... ¡Y sería irresponsable además! Es algo que no nos compete, porque para eso está la Justicia.
 
Pero "culpabilidad" es distinto que "responsabilidad". Y sobre ésta última sí podemos opinar, porque se trata de una evaluación que día a día hacemos sobre eventos y corredores, con o sin muertes, con buenas y malas organizaciones. Todos quienes participamos de una u otra forma en una actividad, en este caso deportiva, somos permanentemente "evaluadores" de aquello que realizamos, y de aquel ambiente dónde lo realizamos: los eventos.
 
La responsabilidad de un organizador
 
El organizador es el responsable de cada evento, es quien debe prever que cada etapa de la producción salga bien, cuidando sobre todo los detalles. Para eso, lo primero que debe tener es claridad en lo que entregará y lo que no entregará.
 
Lamentablemente, es común ver que los eventos en Chile están con la soga al cuello, supeditando el éxito o fracaso a la cantidad de inscripciones o los posibles auspicios siempre hasta último minuto, y eso los obliga a especular sobre lo que pueden o no entregar, modificando a última hora parte de los servicios ofrecidos al corredor (sí, el corredor exige lo que se le ofrece, y eso está bien). Ese parece ser el primer error.
 
Por otra parte, se subestima la comunicación, proceso clave en cualquier actividad. Si vas a tener abastecimientos solo con agua, sé claro en indicar desde un comienzo que tus puestos tendrán solo agua. Así todos sabrán a qué atenerse, se prepararán y, además, evitarás cualquier reclamo. Se blinda el corredor, se blinda el organizador.
 
En el trail todo parece ser parte de la llamada "Seguridad". Y es así por las características de la disciplina. Si un abastecimiento no está donde se dijo que estaría, puede afectar la seguridad de un corredor. Si un abastecimiento no tiene el alimento ofrecido, se afecta la seguridad. Si los puestos de control no cuentan con gente que conozca sobre la carrera, los recorridos, tiempos estimados, kilómetros y altimetría restantes y otros varios tópicos, se afecta la seguridad. Y así con la extensión de los recorridos (correr más de lo que se indica, por ejemplo), cambios de ruta no comunicados, puntos de control sin comunicación, charla técnica no obligatoria, si no hay control de los elementos obligatorios (con DNF en la largada y/o en los PC), mayor control en las zonas de riesgo del evento y un largo etcétera, donde destaca tener personal para evacuación y atención médica.
 
Por último, nunca es malo monitorear las redes sociales tras una versión de tu evento. No hay mejor oportunidad de mejorar que absorber el feedback de los corredores. Ahí es donde asoman las primeras señales.
 
Si un organizador cumple con todo esto, acorta infinitamente la brecha entre tener un lamentable accidente durante el evento que produjo, o ser responsable de una muerte.
 
Las responsabilidades del corredor
 
Visto lo anterior, lamentablemente, el corredor debe tener la película bien clara: nadie lo va a cuidar mejor de lo que se puede cuidar el mismo. Entonces, tiene que adelantarse a cualquier posibilidad de problema en la ruta.
 
Lo primero, debe preocuparse e informarse sobre posibles elementos exigidos por la organización. Y si no hay nada publicado en el sitio oficial, averiguarlo por email, sobre todo cuando correrá distancias largas y/o en ambientes hostiles. Muchos corredores son irresponsables, y se consiguen los elementos solo para pasar los controles, pero después largan sin llevarlos encima. ¿Arriesgarte por no cargar un par de gramos más? Ridículo.
 
Hay que confirmar verbalmente o por escrito con la organización, de qué estarán compuestos los puestos de abastecimientos y en qué kilómetros. Si la respuesta es difusa o demora mucho, mejor apérate y larga con agua y comida. Más vale prevenir.
 
Entérate de las condiciones climáticas. No solo por lo que ocurrirá el día de la carrera, sino que averigua las características de la zona, y si el clima es cambiante. Sal con ropa de abrigo y liviana, si tienes dudas. Mejor no deshidratarte por exceso de temperatura, ni sufrir hipotermia.
 
Los certificados médicos son falseables o conseguibles, tanto que algunas productoras han optado por exigir participación en eventos de similares características (es más comprobable revisar las listas de llegada), en vez de certificados médicos. Sea cual sea el caso, la responsabilidad parte por casa, y más que engañar al productor, te estás engañando a ti mismo si mandas documentos falsos.
 
Por último, exagera las medidas que tomes. El trail es una modalidad muchas veces solitaria, y los desplazamientos para recibir ayuda son muy largos. Cumple al pie de la letra las recomendaciones del organizador. No dejes nada al azar. Y si hay silencio, sé proactivo; averigua, planifica, disfruta.
 
En definitiva, el corredor debe hacer todo lo que esté a su alcance para cuidarse y, por descontado, cumplir con lo exigido. Y el organizador debe entregar lo que ofrece, informar adecuadamente y fiscalizar que cada corredor cumpla con el reglamento publicado, sancionándolo si no es así. Recién después de eso se puede dormir tranquilo.
 



   



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