JEN SEGGER: UNA "ULTRACHICA" DE LA AVENTURA


A sus 35 años, Jen Segger es una de las mejores ultramaratonistas del mundo. Aventurera desde siempre, esta canadiense hizo del outdoor su ambiente, ése donde encuentra respuestas, relajo, sufrimiento, recompensas y trabajo, porque además de practicar trail running actualmente, es entrenadora de muchos deportistas, en quienes impregna su filosofía de hacer propio el deporte.
 
Este año ya estuvo dos veces en Chile. La primera, para atravesar el desierto de Atacama sobre una bicicleta y, la segunda, ahora hace muy poco, acompañando a Mary Betts, una de sus mejores amigas, quien correría las 100 millas del Atacama Xtreme. Lamentablemente, Mary cayó muerta cuando corría el kilómetro 17, un duro golpe para todos los participantes, la organización y, sobre todo, para Jen...
 
Acá un repaso de su vida, sus motivaciones y su forma de encarar la tristeza de una pérdida.
 
Has pasado por distintas modalidades deportivas. ¿Cuándo, cómo y practicando qué disciplina te introdujiste en el mundo del deporte?
Crecí jugando deportes de equipo. Cuando estaba en la escuela secundaria jugué hockey sobre pasto a nivel provincial, siempre pensando en entrar en el equipo canadiense. Sin embargo, mis rodillas estaban sufriendo demasiado por lo que busqué alguna otra actividad, idealmente al aire libre. Así llegué a competir en carreras de aventura en mi época universitaria y eso fue todo; me quedé enganchada. Así, a los 22 años encontré mi pasión. Me encantó el desafío mental y físico que conlleva esta disciplina. También tenía un elemento de equipo agradable que disfruté. Antes de que me diera cuenta ya estaba viajando alrededor del mundo y compitiendo en las carreras de aventura multidía más duras.
 
Triatleta, montañista, aventurera... ¿Qué lugar ocupa el trail running dentro de tus prioridades deportivas?
Las carreras de montaña están a la vanguardia de mis deportes, sobre todo en los últimos años. Es tan simple y se puede hacer en cualquier lugar. Me encanta la libertad de los senderos y los lugares a los que el trail running me ha permitido llegar. Si bien soy una adicta a la resistencia -cuanta más distancia mejor-, nada como largos días explorando las montañas. Es mi escape. En los senderos es donde aclaro mi mente, soluciono los problemas y me re-energizo. Creo que me hace una mejor persona, socia, amiga y madre.
 
Tu primer ultra fue en 2005, en la Marathon des Sables. No es común debutar en una prueba tan difícil... ¿por qué la elegiste?
Yo estaba muy involucrada en carreras de aventura en esos años, pero estaba buscando un desafío en solitario. Quería saber dónde estaba parada como mujer, por mi cuenta, sin compañeros de equipo alrededor. Supe de la Marathon des Sables en internet y me inscribí ese mismo día. Fue un gran objetivo, con miedo, pero me comprometí un 110% con el proceso de aprendizaje y formación. Tuve que trabajar en tres lugares al mismo tiempo solo para pagar la inscripción y el viaje. Yo tenía 24 años en ese momento y, a pesar del tiempo que ha pasado, esa carrera todavía está en mi corazón. Fue una experiencia que cambió la vida. Me di cuenta de que, si podía correr durante siete días, estar súper incómoda y sufrir además con las ampollas, entonces podría hacer cualquier cosa. Fue un punto de inflexión muy importante.
 
Entre todas tus carreras también hiciste Badwater en 2008. ¿Ha sido para ti la más desafiante?
Badwater fue una gran experiencia. Me encantó porque es cuando realmente está el corredor frente a la naturaleza. Es una carrera contra los elementos, una carrera de ciencia. He disfrutado volver varias veces como apoyo, ayudando a amigos corredores. Sin embargo, no diría que es la carrera más dura que he hecho. Es muy difícil comparar las carreras. Cada una es dura a su propia manera. Evidentemente el desafío de Badwater es el calor, mientras que carreras como Tour des Geants son largas y se trata de estrategia. De hecho, encuentro carreras cortas y rápidas muy duras, con 50K muy difíciles.
 
Viendo tu performance en competencias de resistencia extrema y tus actividades diarias, nos parece que no eres una deportista común. ¿Cómo describes a la Jen deportista y a la Jen emprendedora?
La Jen atleta y la Jen emprendedora están muy ocupadas. Sin embargo, he encontrado una extraordinaria manera de ganarme la vida haciendo lo que me gusta y compartir mi pasión por los eventos de resistencia. Todos los años de experiencia compitiendo se traducen directamente en mis servicios de coaching. Me he especializado en la resistencia y, como resultado, atletas de todos los niveles y de todo el mundo llegan a mí para entrenar. Trabajo con el que es un absoluto novato y con los élite. Mis atletas van desde los corredores a los ciclistas de montaña; desde los corredores de aventura a los grandes montañistas. Es realmente inspirador y es un honor ser parte de sus caminos deportivos. Me encanta el reto de la programación, ya que cada persona es única. No importan sus niveles de condición física y experiencia; cada atleta es un rompecabezas para mí. Yo me entreno de una manera particular de acuerdo a mis propias metas, y eso mismo lo aplico a cada atleta.
 
Como entrenadora estoy en constante aprendizaje, y paso una gran cantidad de tiempo ocupada en obtener nuevas certificaciones y conociendo lo último en investigación sobre ciencias del deporte.
 
Ahora bien, para mí lo más importante es perseguir aventuras y desafíos al aire libre. Es asombroso lo que el cuerpo es capaz de hacer. Por eso estoy constantemente buscando formas únicas para mantener el entrenamiento interesante, pero con progresos. Y yo hago lo mismo que programo para mis atletas, al tiempo que voy entrenándolos de acuerdo a sus estilos de vida.
 
¿Qué pensamientos suelen ocupar tu mente cuando estás allá afuera, compitiendo sola durante horas?
¡Resuelvo los problemas del mundo cuando estoy corriendo! Lo divertido, sin embargo, es que para el momento en que llego a casa no puedo recordar las soluciones...
 
En realidad, las mejores sesiones de entrenamiento son aquellas en los que mi mente se pone en blanco y corro por dicha pura. Pasan las horas y estoy apenas presente. ¡Esas son las mejores sesiones!
 
Cuando las cosas se ponen difíciles, pienso en mi hijo. Su energía, abrazos y sonrisas siempre parecen hacer mejor las cosas. Ser madre de un extraordinario niño de dos años es el mayor y más gratificante desafío que he tomado nunca. Él me acompaña por todo el mundo la mayoría de las veces. Queremos rodearlo de personas que comparten las mismas pasiones que nosotros como familia.
 
En 2012 ganaste una Ultraman, prueba donde hiciste 10K de natación, 421K de ciclismo y 84K de trote, es decir, un “doble IronMan”. ¿Cómo es el entrenamiento para una prueba así? ¿Cómo es posible sumar los kilómetros adecuados de entrenamiento para llegar en buen nivel?
El Ultraman fue un gran reto para mí. Nunca había corrido uno, y solo hice un triatlón ocho semanas antes. De hecho, me encantó el reto de hacer algo totalmente fuera de mi zona de confort y que me obligara a aprender un nuevo deporte. El año que competí en Ultraman fue interesante. De hecho, corrí ultras, así como carreras más cortas para mejorar mi resistencia y velocidad. Hice algunas carreras en calle y de aventura. Esencialmente, hice una gran cantidad de carreras con las piernas cansadas, solo para empujar el ritmo. La real curva de aprendizaje fue la natación. Aprendí a nadar estilo libre solo tres meses antes. Esperé que se entibiara el agua en los lagos canadienses y luego nadé casi todos los días. Soy una nadadora autodidacta y me he pasado la vida trabajando duro en ello. De hecho, se convirtió en mi terapia diaria. Ahora, en los entrenamientos solo nadé 4 km como máximo. Yo sabía que mi resistencia, paciencia y habilidad para establecer el paso, y mi alimentación, me llevarían a completar bien el Ultraman. Mi objetivo era tener una natación consistente y luego darle con todo a la bicicleta y el trote. ¡Y supongo que funcionó!
 
En marzo pedaleaste en el ártico con frío extremo y luego cruzaste el caluroso desierto de Atacama con Ray Zahab y Stefano Gregoretti. ¿Cómo fueron esas experiencias tan extremas y opuestas?
A Ray se le ocurrió el concepto y me encantó. Ambos ambientes son únicos. Ya había estado en el Ártico antes, pero nunca en invierno. Montones y montones de horas de planificación entraron en esta expedición. Fue una tonelada de trabajo solo para poder lograrlo; una gran oportunidad para ver el remoto norte de Canadá en invierno y luego para visitar Chile por primera vez. Siempre he usado mis carreras y aventuras para viajar y conocer diferentes partes del mundo, por lo que esto no fue diferente.
 
Recorrer en bicicleta el desierto de Atacama fue impresionante. El cielo nocturno se destaca como un punto culminante. Aprendí mucho de Ray sobre la preparación para manejar el frío y el calor. Y tuvimos el mejor equipo, lo que nos ayudó para que fuera una aventura muy divertida con personas increíbles. El Ártico fue solo frío y era muy desgastante cada día. Las noches eran congeladas. Esencialmente estábamos con frío todo el tiempo. Y en el tercer día se produjo una tormenta que complicó el pedaleo; tuvimos que empujar nuestras bicicletas por mucho tiempo. Mientras, el ritmo en Atacama fue mucho más placentero, aunque las temperaturas se pusieron muy altas algunos días. Mi cuerpo se adaptó rápidamente a ambos extremos climáticos, lo que hizo las cosas mucho más fáciles.
 
Hace unos días volviste a Chile acompañando a Mary Betts, una amiga muy cercana que correría las 100 millas del Atacama Xtreme, y tuvieron una experiencia terrible porque Mary murió en carrera, a pesar de su gran experiencia. Suponemos que es difícil volver a esos lugares que provocan sentimientos de tristeza...
Es una tragedia terrible lo que sucedió a Mary. Ella ha corrido ultras por todo el mundo durante más de una década, y estaba muy bien preparada para esta carrera, había entrenado duro y estaba sana. Llegamos a San Pedro de Atacama y ella simplemente no podía esperar para empezar la carrera. Estaba muy contenta, además, porque yo empezaría a correr con ella en el kilómetro 65 y disfrutaríamos el desierto juntas por los 100 km restantes. Obviamente, lo que le ocurrió fue un shock total para mí y todavía estoy luchando para procesar la pérdida de una amiga increíble. Tocó la vida de muchas, pero muchas personas. Mary nunca rehuyó un desafío y ella inspiró a mucha gente para empezar a correr y creer en sí mismos. Su leyenda vivirá. Tuve el honor de viajar a Chile con ella y compartir sus últimos días, y estábamos pasando un muy buen momento.
 
Voy a volver a las 100 millas del Atacama Xtreme en mayo de 2017. Voy a terminar la carrera de Mary. De hecho, muchos de mis atletas y amigos de Mary están planeando ir y correr en su honor. Será una gran manera de recordar y celebrar su vida. Ella nos dejó haciendo algo que amaba, algo que realmente la apasionaba. Los organizadores de la carrera y algunas de las personas en San Pedro me ayudaron mucho en ese momento difícil y en la asistencia a su familia en los días que siguieron. Chile siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, y por eso me dan ganas de volver.
 
 
Puedes encontrar más información sobre Jen Segger en www.jensegger.com y www.challengebychoice.ca
 



   



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